En conclusión, el holocausto y el virus SARS-CoV-2 son dos sucesos que han marcado la historia de la humanidad. No es válida su comparación ni por su origen ni por su naturaleza, sin embargo, su contraste de mortalidad permite dimensionar el tamaño y el impacto del holocausto. La pandemia COVID-19 es apenas responsable de una fracción de las muertes registradas en el holocausto. La humanidad debe seguir luchando por evitar otro holocausto.

[1] Uno de los casos más documentados y famosos es el de Ana Frank, en el que a través de su diario narró el confinamiento de casi dos años y medio de su familia en la actual ciudad de Amsterdam. Lamentablemente, los nazis descubrieron su escondite y junto con su familia fueron enviados a diferentes campos de exterminio.